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Museo Metropolitano de Nueva York

31/10/2011 - Victor Virgós

MUSEO METROPOLITAN DE NEW YORK (-5ªAVE. CON LA 82 STR-.)

No se me ocurre mejor manera de abandonar la ciudad de los Skyscrapers (rascacielos) que con un brochazo postrero de museos: METROPOLITAN, BROOKLYN Y MOMA, con todos mis respetos al afamado Guggenheim, pero, es mi opinión, le da mil vueltas el de Bilbao, lo siento neoyorquinos...

Me sucede al contemplarlo una suerte de impresiones que ya me abordaran cuando posé mis ojos sobre el Museo de Ciencias Naturales e Historia o la Biblioteca Pública.

MUSEO METROPOLITAN DE NEW YORK.

Me asalta el asombro y el embeleso al reparar detenidamente en su fantástica portada de bienvenida, en ese umbral ornamentado que parece la antesala de un "palacio diocleciano".

Majestuoso por fuera, inmenso e imponente por dentro.

Aquí el tiempo vuela y las salas parecen nuestra morada, no queremos dejarlas atrás, aunque sabemos que más allá de cada una de las vitrinas, atestadas de cultura e historia, nos esperan nuevos salones, pasillos y galerias pródigas en nuevas maravillas y emociones.

La primera planta es un recordatorio retrospectivo al fascinante período helenístico, con sus esculturas enormes y bellísimas que rezuman mitología.

Nos encontramos en la sala Leon Levy and Shelby White Court, donde se dan la mano el arte griego y el romano en una fusión perfecta de comprensión y sintonía.

SALA LEON LEVY AND SHELBY WHITE COURT

Una vez hayamos abandonado este santuario de arte magnífico, a regañadientes, volviendo la mirada atrás cada pocos pasos, podemos perdernos por los singulares pasajes cronológicos del arte oceánico, africano y americano.

En todo caso, mi propuesta sería dedicarle más tiempo a salas como la renacentista Carroll and Milton Petrie, con una buena muestra de esculturas europeas.

Es interesante también, en la segunda planta, la sala que recoge aspectos de la vida asiática, su forma de entender la cultura, su legado histórico.

Otro apunte indispensable para completar el circuito "Metropolitano" debería incluir la fascinante sala Sackler Wing, donde nos espera el formidable Templo de Dendur, donado por el gobierno egipcio para salvarlo de las posibles inundaciones cuando construían la presa de Asuán.

En Madrid se halla otro templo similar, El Templo de Debod, donado por idénticas circunstancias.

Volviendo a la sala Sackler Wing, aparte del mencionado templo, podremos pasear entre bellas efigies faraónicas de la diosa Sekhmet, con cabeza de león. Simboliza esta divinidad la fuerza de la violencia, el advenimiento de desastres, calamidades, infortunio y enfermedades.

TEMPLO DE DENDUR EN LA SALA SACKLER WING.

DIOSA SEKHMET

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